Un girasol
de pétalos resecos
dado en ofrenda:
la tumba de mi padre
ya es más baja que yo.
Carga el cadáver
de una mariposa
una hormiguita:
no sé hasta dónde irá,
mas no proyecta sombra.
Mi apartamento
y la celda que habitas
en esa cárcel:
los unen bajo tierra
viejos tubos de gas.
Froto el cerillo
y, en un instante apenas,
niebla en el mar:
¿hay acaso una patria
por la cual arrojarse?
Versión de Iván Díaz Sancho.
Fuente: Revista Letras Libres, Ciudad de México, 10 de noviembre de 2013