Hombres de negocios

Frías las vísperas del amanecer, y tanta gente poblando los alrededores de La Fraternidad. Más de una guagua, más de un metrobús, trayendo luces por Monte y por Reina, cortando el silencio de la madrugada por disolverse. Mi posible guagua, mi metrobús posible, digamos que se hacen esperar. Salí temprano en tu búsqueda, N, sin ganas del encuentro, y fui consentido por la fortuna. ¿Para qué llamarte, N, para qué acordar esta cita a la que acudí apostándole a no hallarte? Un viejo, tirando de un carrito, se acerca al grupo in crescendo de quienes aguardamos: su frente proyecta luz sobre la acera. ¿A esta hora un turista explorador de escombros…? “Cuatro pesetas por un peso. Cuatro pesetas por un peso. Ahorre su dinero”. Uno de esos jubilados que van por las paradas, ganándose una tierrita. Le doy tres monedas CUC: quince pesos al trueque callejero. Las aclara fijando la linternita en la gorra, y me extiende sus monedas envueltas en tubitos de papel. Su tierrita peseta a peseta. Las gracias y buen día. Gracias a usted, joven.

Tras la copa
de la ceiba del parque,
una estrella fugaz…

Veré luz, el amanecer, a bordo de mi posible guagua, mi metrobús posible, dormitando en el trayecto, pestañando cada tres, o más paradas, mal cuidando no pasarme la mía. N, seguramente volveré a llamarte para quedar en una cita que no deseo, seguramente, N, tú me llamarás antes y ya nos veremos por ahí, o no. Otro viejo entre el grupo in crescendo de quienes aguardamos, propone bizcochos a peso. Flaco, no asemeja un aventurero caucásico en pos de escombros. Le compro dos, los saca con tenacitas de una caja de cristal: sin el calor del acabado, pero sabrosos. Su tierrita biscocho a biscocho. Las gracias y suerte, amigo. Hijo, gracias a ti.

Sabina, este blog ya es tan tuyo como mío, cántanos Calle Melancolía: https://www.youtube.com/watch?v=2TyxRXjP730&list=PLEnQbRFw8gEuSqf-paNVBO0_L6LQl1uNT&index=8

Miró: Mujer enamorada de la estrella fugaz 

Un poema de octubre, por Yamuri Rynichi

La crisis es uno de mis atributos,
Bajo mi suave piel,
Ruge la tempestad de violentas pasiones.
Arrojado a la costa, sobre playa solitaria,
Yace el nuevo cuerpo.

Octubre es mi imperio.
Mis tiernas manos van a la búsqueda de las cosas perdidas;
Mis ojillos vigilan las cosas fugitivas;
Mis delicados oídos escuchan el silencio de muerte.
El temor es uno de mis atributos.
En mi rica sangre
Corre el tiempo destructor de cada cosa.
El aire frío y trémulo de Octubre
Contiene un hambre nueva.

Octubre es mi imperio.
Mi ejército muerto ocupa cada ciudad bajo la lluvia.
Mi avión explorador, que ha muerto,
Vuela encima del espíritu ausente.
Mis parientes fenecidos suspiran por los difuntos.

Trad. de Luis Alberto Cabrales

Les presento al pianista Roberto Fonseca, y a su grupo Temperamento, en el tema Triste Alegría: https://www.youtube.com/watch?v=CDJz_tTZK3U

David Hlynsky: Washed Ashore