
Falló el premio de haiku más importante (el único casi: el samandar al parecer voló lejos, hasta Huelva, y se llevó consigo a la biblioteca) de nuestra lengua: el de la Facultad de Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha, octava edición. Por segunda vez me llevé la felicidad de una mención. He estado pensando que tres de mis reconocimientos como haijin han llegado desde España. Para mi estupor, he notado una escalofriante relación en ese trío de haikus mencionados. No me la explico. ¿Algún haijin psicoanalista?
Mención en el VI Concurso de Haiku de la Facultad de Derecho de la Universidad de Albacete, España, 2012
Amanece.
La vela de San Judas
está apagada.
Mención en el II Concurso de Haikus de la Biblioteca Manuel Siurot de Huelva, España, 2013
Senda de otoño.
La luna menguante
sobre el cementerio.
Mención en el VIII Concurso de Haiku de la Facultad de Derecho de la Universidad de Albacete, España, 2016
A la puerta
del cementerio, una vela
apagada.
Posdata: ¿Habrá que psicoanalizar también a Jorge Braulio, o es que solo anda en las nubes?
Mejor Haiku descriptivo, I Concurso Internacional de la Facultad de Derecho de Albacete, 2006
Cielo sin nubes
limpia sus viejos zancos
el saltimbanqui
Mejor haiku ex aequo, VI Concurso Internacional de la Facultad de Derecho de Albacete, 2012
Por donde pasa
la sombra de la nube,
qué quieto el mar
Mención a la serie de haikus, VI Concurso Internacional de la Facultad de Derecho de Albacete, 2016
Leve, la sombra
de la nube a través
del campo en llamas
Dalí: Sigmund Freud.