A mi hermano en Guatemala, Eddy Roma, debo el descubrimiento de este autor y de sus poemas, que les compartiré en tres entregas. Terayama Shūji nació en Hirosaki, Japón, y vivió entre 1935 y 1983. Aparte de dedicarse a la poesía vanguardista, trabajó la dramaturgia, el cine experimental y la crítica social, destacándose entre las principales figuras del Movimiento Fugitivo en Japón en la década del setenta.
Tarde de habas,
revientan al unísono
todas las cáscaras:
ligado yo a mi madre,
soy parte del soneto.
Frente a una chica
que no conoce el mar
estoy plantado
con sombrero de paja,
extendiendo las manos.
Se va rodando
el sombrero de paja
y yo corriendo
para alcanzarlo vuelvo
acaso hasta mi pueblo.
Con el amigo
que ha perdido el dejillo
de nuestro pueblo,
qué amargo el café moka
de la conversación.
Versión de Iván Díaz Sancho. Fuente: Revista Letras Libres, Ciudad de México, 10 de noviembre de 2013