
Como semilla
que se hubiera sembrado
dentro del sol
arden calladamente
tu mejilla y la mía.
Al escribir
que la vida no pasa
de ser tan solo
una pregunta, pasa
febrero en la gaviota.
Envejecí jugando
al escondite y aún
soy el que cuenta:
¿a quién voy a encontrar
en las fiestas del pueblo?
Vengo corriendo,
me detengo de golpe
y me adelantan
los vientos con su voz,
clamando por su tiempo.
Versión de Iván Díaz Sancho.
Fuente: Revista Letras Libres, Ciudad de México, 10 de noviembre de 2013