Tibaracón del Toa, por José Antonio Martínez Coronel

Lejos de su desembocadura en el Océano Atlántico nace nuestro río más caudaloso: El Toa, en el macizo Nipe-Sagua-Baracoa, al este-sureste de la Sierra del Maquey, a 780 metros de altitud. Nutrido por 58 afluentes conocidos, con una cuenca de 1052 km2 y gasto de 53,3 m³/s de agua, ofrece en su curso medio el Salto o Saltadero del Toa, con caída vertical de 17 metros, y así, de límite municipal entre San Antonio del Sur, Yateras y Baracoa, majestuoso, recorre sus 116 kilómetros, bordea por el oeste El Yunque, hasta desembocar en la profunda costa de la Primada de Cuba.

Y es en su abrazo con las olas donde vuelve a impresionar con su tibaracón, interminable península de arena también observable en los ríos Duaba, Macaguanigua, Miel, Yumurí, un poco menos en otros de la costa baracoesa. La interacción entre las poderosas lluvias de la montaña y el fondo marino ha creado una de las maravillas de nuestra historia natural: la acumulación de arena a grado tal que en el tibaracón del Miel y el Macaguanigua hay casas de madera, en el del Toa he visto camiones cargados de arena. Llueve, el río sale de su cauce, poderoso empuja la arena al mar y se origina un semicírculo de agua amarillenta perfectamente diferenciada del azul profundo, inefable si lo observamos desde un avión; días después, vuelve el oleaje a empujar la arena cuando la potencia del cauce disminuye, de nuevo es posible caminar dos kilómetros y admirar como, por desembocadura tan estrecha, el señor de la montaña, con sabor a cohoba, nengón, kiribá, establece su controversia de rollos, nombre local a la poderosa sucesión de olas donde algunos incautos han llenado sus pulmones con agua de mar.

En días tranquilos, se ven cayucas, balsas de bambú, atravesándolo para transportar cacao, guineo, plátano, incluso a quienes han pagado por caminar en los alrededores de nuestra primera capital, pasar de Rancho Toa o Finca La Esperanza al cayo de Los Chinos, fotografiar las inolvidables visuales desde su cauce, desembarcar en su tibaracón, eje a nadar en dos aguas: al oeste baño fluvial, al este ablución marina, y deambular, sobre finos guijarros cual hachas petaloides, bumerang, óvalos, esferas, hasta la exigua desembocadura, con su corriente engañosa. Ahí, solos, con el apacible cauce detrás, voraces olas al frente, su encaje de espumas removiendo guijarros, tan lejos La Bella Durmiente, El Yunque, la loma de El Turey, las terrazas de Yara o Yumurí, el absurdo boulevard, la dicotomía reguetón-música para turistas, un cielo inmenso, sin chimeneas, sin contaminación sonora, la silueta humana se desdibuja en diálogo de esencias, el tiempo ignora el reloj, parece que de pronto la arena desaparecerá y los rollos se abalanzarán sobre nosotros para un retorno a Guabancex, Yúcahu Bagua Maorocoti, la sonrisa de Atabex, Guanaroca, Mayoa, los nombres aruacos olvidados por muchos, y, desde la güira de Yaya, el fuego que Deminán Caracaracol arrebató a Bayamanaco, reescribir nuestra historia desde adentro, ascender a nuestras edades, el todo múltiple de Maisí a  San Antonio, en cualquier instante de la Isla-Madre.

Octubre 17, 2012

Güines

El paisaje que somos, Editorial Montecallado, San José de Las Lajas, 2016

Les presento al Grupo Changüí de Guantánamo, cultor de la música tradicional de esta región del oriente cubano, en el tema Nengón de changüí: https://www.youtube.com/watch?v=cBncwOVEPMk

También quiero compartirles Ociel del Toa, documental del inmenso cineasta Nicolás Guillén Landrián, que retrata poéticamente el paisaje y la vida de la gente humilde que vive y labora a lo largo de este río: https://www.youtube.com/watch?v=HvCAKRIp7Pc

José Antonio Martínez Coronel: haikus (II)

¡Tibaracón, tibaracón!,
¿cuántas veces te abrirás
para volverte a cerrar?

De los pinares a mi portal,
tras la lluvia,
aroma de voces.

Hasta el curujey,
si cubre demasiado,
puede ahogar.

Mogotes en crepúsculo
a través de la ceiba
invernal.

El canto del guineo,
en medio del valle,
hace más profunda la noche.

Este cayo,
bajo el cielo estrellado,
diminuto planeta.

“Tibaracón del Toa: realmente te deseo que un día puedas solo o en compañía de personas afines caminar por ese hermoso paisaje BARACOESO (en mi libro dirimo la cuestión de ese etnónimo desde adentro y desde afuera) hasta la misma boca del Toa, no te recomiendo atravesar el cauce del Toa en esa desembocadura tan estrecha para tanta agua, en mi libro sugiero por qué, lo he aprendido con quienes viven en Baracoa…”. De un email del autor. Hace referencia a su libro El paisaje que somos, Editorial Montecallado, San José de las Lajas, 2016.

Tibaracón: https://www.ecured.cu/Tibarac%C3%B3n

Foto del autor: Terrazas emergidas en Guantánamo

Senryu, por Lázaro Orihuela

A mis amigos cubanos

Se oyen Batá.
Una tiñosa y luego
pasa un chubasco.

Changó

Cuarto de ngangas.
Sangre en el machete,
con el crepúsculo.

Nganga

Vasos sin agua.
Un libro de oraciones
de Allan Kardec.

Íreme al hombro.
En la noche un muchacho
pasa en silencio.

Íreme

Batá: tambores
Aura tiñosa: ave de rapiña
Nganga: caldera con carga mágica
Íreme: símbolo de la religión Abakuá

Escuchemos a un tocayo de nuestro autor, a Lázaro Ross, junto al grupo Mezcla, en Ikiri adda: https://www.youtube.com/watch?v=9HfHT1G58NM

Excepto la imagen de Allan Kardec, las fotos pertenecen a Lydia Cabrera, y proceden de su clásico libro El monte. Las notas son de Lázaro Orihuela. Acá su blog: http://decirlanada.cubava.cu/

Mano de Orula

Mano de Orula.
Un zurdo está escribiendo
con mi bolígrafo.

Hoy los santeros festejan a Orula, orisha sincretizado con San Francisco de Asís. Orula es el oráculo supremo, consejero y benefactor de la humanidad. Orisha de la sabiduría y la adivinación, e intérprete de Ifá, fue el testigo de la creación del universo por Oludumare. El grupo Síntesis retorna a interpretarnos Orula: https://www.youtube.com/watch?v=0ihJa4Pp3ls

Roberto Diago. El oráculo