Habana del Este, de Verónica Aranda

1.

Amanecer.

Junto al malecón,

huellas de gaviota.

 

2.

En la acera

de un barrio humilde,

una tortuga.

 

3.

Hacia el mar,

un gallo corre rápido

y, de repente, canta.

 

4.

Una cometa

pegada a un poste eléctrico.

Caballos flacos.

 

5.

Cañaveral sin viento.

El niño no consigue

levantar la cometa.

 

Mi gratitud a Verónica por confiarme sus haikus.

Es Afrocuban All Start en Habana del Este: https://www.youtube.com/watch?v=QrYaAQtxNFo

Foto de Leonardo Soler Pérez: Cojímar, Habana del Este

El blog de Verónica: http://veronicaaranda.blogspot.com/

 

María Elena Quintana Freire: haikus (III)

Luna en el río.

El olor a jazmín

de la otra orilla.

 

Sopor de agosto.

Un limón ha caído

en los tablones.

 

Patio inundado.

Canta una vieja copla

mi abuelo ciego.

 

Se ha detenido

en el claro de luna,

un cangrejo.

 

Diez campanadas.

Las flores del framboyán

siguen cayendo.

Premio Mejor Colección de haikus. VI CONCURSO INTERNACIONAL DE LA FACULTAD DE DERECHO DE ALBACETE (UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA) 2012

Luna en el río. Asociación de la Gente del Hauku en Albacete y UNO Editorial, Albacete, España, 2016.

Oigamos a Fito Páez en Un vestido y un amor: https://www.youtube.com/watch?v=zwtTWFwO13I 

María Elena Quintana Freire: haikus (II): https://fleures.cubava.cu/2021/04/09/maria-elena-quintana-freire-haikus-ii/ 

 

Colisión a babor

Ya te vas tú.

Serán verdes los sauces,

largo el camino.

Buson (Traducción de Antonio Cabezas)

Volviste, Muñequita: inesperada, impensadamente, del más allá a espaldas del mar septentrional, del tiempo ido. Años sin saborear tu locución, yo, siempre en tu sintonía, radial o telefónica, antes y ayer. Mi sangre despertando al reconocer tu nombre en tu dicción, y mi piel, oyéndote nombrarme.

Volviste y encaro al domingo, parto al clima incierto, al reencuentro en la rampa de nuestra cita original, una de todas las madrugadas en que contabas estrellas en la FM. Tu voz frente a mi voz, sin micrófonos ni ondas hercianas, sin líneas ni teléfonos mediando entre nuestras vigilias. Tus versos, mi prosa, letras escritas a mano en las páginas de libretas y agendas, nuestros rumbos por opuestos extremos de la ciudad común, aquel y este, desde y hacia los rincones de nuestras vidas.    

Volviste y avanzo en el ómnibus de entonces, atravieso la distancia de entonces, hasta ti, que llegas del más allá a espaldas del mar septentrional, del tiempo ido.

Lloviendo al anochecer:

dos turistas andan de la mano.

Y correré por la rampa de nuestra cita original, asaltada por las aguas, el viento a la contra, y te sabré Una entre esa gente guarecida, escalones mediarán entre el dolor que traerás, Muñequita, y mi dolor insular. Y te abrazaré, me abrazarás, Muñequita, y tendremos la cerveza que antes no bebimos, el café pendiente, al aire acondicionado, sin mojarnos más. Alguien doliéndote dentro y fuera de las entrañas cortadas, abonadas para su riego estéril. Tú, doliéndome en los versos en la pantalla del móvil, en la decisión definitiva a tomar, o no, por alguien.   

Anochece:

 detrás de un andamio

el Cristo bajo el aguacero.

¿A quién da la espalda el mar septentrional: ¿te la da a ti, me la da a mí? ¿O son dos sus espaldas, enfrentándonos, o son dos sus caras, enfrentándonos? ¿O son, o seremos, dos mares, enfrentándonos? Que solo es para mí un mar septentrional, del cual tú siempre vuelves, Muñequita, del cual, Muñequita, tú volverás siempre. Yéndote casi de inmediato con y en pos de tu dolor. Sin despedidas. Yo, siempre en tu sintonía, radial o telefónica, internauta, antes y ayer, hoy: mi dolor insular. Mi sangre despertando al abrir tu email, y mi piel, viendo tu like en Facebook. Nuestros rumbos por opuestos extremos, ciudades distantes, distanciadas, aquella y esta, desde y hacia los rincones de nuestras vidas. 

Regresa Estudio Coral de Buenos Aires, dirigido por Carlos López Puccio, en My Love Dwelt in a Norther Land https://www.youtube.com/watch?v=C0w0Hg287zk

Modigliani: René the blonde 

Desde mi ventana, de Lázaro Alfonso Díaz Cala

11 de abril de 2016

No canta el gallo.

Al timbrar el reloj

despierta el gato.

Hoy decido tomar el café parado tras la ventana. No porque haya frío; no porque esté lloviendo; es una decisión simple: no tengo deseos de mostrarme a la ciudad. Desde mi ventana puedo ver las mismas casas, las mismas luces, las apenas perceptibles estrellas que permite observar la madrugada citadina, la misma calle desierta. Desde aquí mis pupilas se adueñan de la ciudad sin que ella pueda hacerlo de mí.

Segundo timbre.

El olor de la piscuala

cubre el portal.

Ayer hubiese sido el cumpleaños ochenta y cinco de mi madre. Como fue tradición, estaríamos reunidos mis hijas, mi padre, mi esposa, el gato, ella y yo: toda la familia. Hubiésemos comido arroz, frijoles negros, carne asada, ensalada, cake, tomado refresco, cerveza, ron o vino, pero el día apenas transcurrió con cinco girasoles en una jarra con agua, una vela encendida, su foto junto a la de su eterno compañero ─aquí y allá, unidos hasta la  eternidad─, y mi pensamiento.

Ochenta y cinco años… ¿Cuántos gozados y cuántos sufridos? Niñez descalza y medio desnuda, corriendo por los caminos de tierra de La Vigía, almorzando y cenando harina de maíz, boniato y malanga. Adolescencia de sueños. Juventud de amar a mi padre, intentos por crear la vida soñada, con muchos niños corriendo por la casa. Adultez de llanto, pérdida del primer hijo y yo…

Estoy seguro no haber sido el hijo ejemplar, así como tampoco el padre o esposo exigido; solo convencido de haber hecho cuanto he sido capaz o mejor, cuanto he sabido hacer en cada ocasión.Ahora, por ejemplo, terminaré el café y abandonaré la ventana. Aunque no lo desee, el día espera por mí.

 

Fuente:  Ya comienza el otoño. Lázaro Alfonso Díaz Cala y Aida Elizabeth Montanarro Torres. Editorial Primigenios, Miami, 2021.

 

Más haibun de Lázaro:

Lázaro Alfonso Díaz Cala II (haibun)

Lázaro Alfonso Díaz Cala IV (haibun)

Recibamos a Bersuit Vergarabat, con Madre Hay Una Sola: https://www.youtube.com/watch?v=NpZUlfWpUP8 

Chagall: View from a Window.

Haibun, de Idalberto Tamayo

Aunque soy un anciano tengo el hábito de correr quince kilómetros durante tres días de cada semana.

Vivo en una zona apacible de West Palm Beach donde abundan los bosques y lagos. El ir y venir de los vehículos por las amplias avenidas no desvía mi atención de la naturaleza la cual, mientras corro, voy disfrutando a pesar del sudor y el calor.

Tarde de domingo

A ambos lados de la calle

las arboledas

Recibamos desde Miami a PALO!, con su temazo Al Monte: https://www.youtube.com/watch?v=T2JnyCuAQMg

Foto de Idalberto Tamayo